Toronto somete a San Diego en una noche de celebración y amarra su pase a la postemporada.
En una noche donde el TD Coliseum de Hamilton se vistió de gala para la “Fan Appreciation Night” (Noche de Apreciación a los Fans), los Toronto Rock (10-6) reclamaron su lugar en la postemporada al vencer 7-5 a los San Diego Seals (6-9). Con el camino allanado momentos antes por la victoria de Halifax sobre Rochester, el escenario estaba puesto: un triunfo significaba el boleto directo a los playoffs. Y el Rock no decepcionó. El encuentro fue una clínica de control defensivo que reafirmó las aspiraciones de campeonato de la franquicia canadiense.
El enfrentamiento comenzó con un dominio absoluto de los locales, estableciendo la pauta para el resto de la velada. En lo que por momentos parecía una montaña rusa, el Rock logró capitalizar su energía inicial para cerrar el primer cuarto con una contundente ventaja de 3-0, cortesía de los goles de CJ Kirst, el capitán Challen Rogers y Chris Boushy. “El primer objetivo de la temporada es asegurar un lugar en los playoffs; es bueno y es un logro”, comentó el entrenador en jefe Matt Sawyer, visiblemente satisfecho. “Sentimos que hemos estado jugando buen lacrosse durante el último mes… esperamos que esta noche nos devuelva a ese camino para terminar la temporada fuertes y ver si podemos conseguir un juego de playoffs en casa para empezar”.
En el segundo periodo, Owen Hiltz tomó la batuta ofensiva anotando los dos goles de Toronto, aunque cada impacto encontró respuesta inmediata por parte de los californianos, enviando el partido al descanso con un marcador de 5-2 a favor de los locales. Para la segunda mitad, cualquier intento de rebelión por parte de los Seals fue sofocado sistemáticamente por el verdadero héroe de la noche: el guardameta Nick Rose y su inquebrantable defensa. Aunque San Diego recortó distancias al inicio del tercer cuarto, un oportuno gol de Josh Dawick en jugada de superioridad numérica (power play) a poco más de un minuto de cerrar el parcial, devolvió la tranquilidad a las gradas con un sólido 6-3.
El último cuarto fue un auténtico ejercicio de tensión y resistencia. Tras casi diez minutos de sequía goleadora en ambos bandos, los Seals lograron perforar la red para acercarse peligrosamente (6-4). Sin embargo, a falta de dos minutos y medio en el reloj, CJ Kirst apareció nuevamente para anotar su segundo tanto del encuentro, sentenciando prácticamente el duelo. Aunque San Diego sumó un gol más, la defensiva de Toronto cerró la cortina metálica, sobreviviendo incluso a un embate final en desventaja numérica.
Bajo los tres palos, Nick Rose firmó una actuación colosal, deteniendo 38 de los 43 disparos de San Diego para registrar un astronómico porcentaje de salvadas de .883, adjudicándose su sexta victoria de la campaña. Del otro lado, Chris Origlieri hizo lo propio con 21 atajadas para los Seals. “Realmente pudimos sentir la energía de los fans esta noche”, confesó Rose tras el bocinazo final. “Creo que sabían lo que estaba en juego si salíamos y conseguíamos la victoria. Obviamente, vamos a pelear a muerte para volver a jugar aquí frente a ellos en los playoffs”.
El Rock no solo controló el marcador, sino que ejecutó sus situaciones especiales a la perfección, yéndose de 1-3 en el power play y exhibiendo un “penalty killing” inmaculado al anular las tres oportunidades de ventaja numérica de San Diego. Con la clasificación asegurada, Toronto ahora pone la mira en la capital. La próxima semana viajarán para enfrentar a los Ottawa Black Bears en una electrizante “Batalla de Ontario”. Será un choque de altísima tensión: Ottawa peleará por su supervivencia en el torneo, mientras que el Rock saldrá obligado a ganar si quiere mantener viva la esperanza de abrir la postemporada defendiendo su propia fortaleza.



