Toronto somete a Ottawa en un duelo de trincheras y se acerca a la meta de abrir los playoffs en su fortaleza.
Con la presión al máximo y sin margen de error, los Toronto Rock (11-6) llegaron al Canadian Tire Centre de Ottawa con una sola misión: ganar o despedirse de la posibilidad de abrir la postemporada en casa. Y frente a unos aguerridos Black Bears (8-9) que peleaban por su propia supervivencia, el Rock demostró de qué está hecho, imponiéndose 10-6 en un choque de alta tensión en la capital del país.
“Fue un buen esfuerzo de equipo de principio a fin, y las cosas no siempre van a salir como quieres desde el primer minuto”, confesó el entrenador en jefe, Matt Sawyer, reconociendo la fricción del encuentro. “A veces aprecias más este tipo de partidos a posteriori porque no fue fácil para nosotros al principio, pero encontramos la manera de resolverlo”.
El partido comenzó como una verdadera partida de ajedrez defensiva. Chris Boushy, quien ya había castigado a Ottawa con cinco goles en un enfrentamiento previo en la temporada, inauguró el marcador a solo 1:45 del pitazo inicial. Esa solitaria anotación fue suficiente para que los visitantes se llevaran el primer cuarto con un apretado 1-0, marcando el tono físico de la velada.
El segundo periodo trajo consigo el despertar ofensivo. Tras un intercambio de golpes, el Rock montó una racha de dos goles cortesía de Boushy y Sam English, estirando la ventaja a un cómodo 4-1. Aunque los Black Bears intentaron responder anotando dos de los siguientes tres goles del partido, Toronto logró irse al descanso manteniendo el control con un 5-3 a su favor.
Pero fue en el tercer cuarto donde brilló la magia individual. Sam English dejó a su defensor sembrado en el piso con una finta de clase mundial, abriéndose paso directo hacia la portería para fusilar a Zach Higgins y marcar su segundo tanto de la noche. Momentos después, Josh Dawick soltó un latigazo imparable al poste lejano, poniendo el marcador 7-3. Y aunque Connor Kearnan descontó para Ottawa con una espectacular clavada desde atrás de la red, Josh Jubenville respondió con la jugada de la noche: un frenético “coast-to-coast” a toda velocidad desde su propia zona defensiva que terminó perforando la red rival. Con otro descuento local, el parcial cerró 8-5 para Toronto.
El dramatismo se apoderó del último cuarto, que vivió casi siete minutos de sequía antes de que Rob Hellyer de Ottawa hiciera daño en jugada de superioridad numérica (power play), acercando peligrosamente a los locales 8-6. Sin embargo, el Rock no entró en pánico. Sam English apareció nuevamente para completar el primer “hat trick” de su carrera y restaurar el colchón de tres goles (9-6). Finalmente, Boushy selló su propio triplete con un gol a puerta vacía, sumando así una brutal marca de 8 goles en solo dos juegos contra Ottawa este año.
“Aproveché las oportunidades cuando se me presentaron”, declaró un emocionado English tras su actuación estelar. “Estamos construyendo algo muy grande aquí; buen viaje en autobús con los muchachos y feliz de salir victoriosos”.
A pesar de que Ottawa superó a Toronto en disparos (44-43), la diferencia bajo los tres palos volvió a ser monumental. Nick Rose, portando el número 66, registró otra actuación magistral permitiendo un solo dígito en goles. Con 38 atajadas y un porcentaje de salvadas de .864, “Rosey” se está encendiendo en el momento más crítico del año. En situaciones especiales, la defensa brilló al límite, aunque la ofensiva se fue en blanco (0 de 4) en sus propios power plays.
Ahora, la mirada está puesta en la línea de meta. El Rock cerrará la temporada regular el próximo sábado 18 de abril viajando a Saskatoon para enfrentar al Saskatchewan Rush. Con la serie a su favor (1-0), una victoria de Toronto podría asegurarles esa ansiada localía en la primera ronda de los playoffs, en una definición de infarto que promete mantenernos al borde del asiento hasta el último segundo de la temporada.



