Toronto asegura ventaja de localía en la segunda ronda tras una semana de locura en la NLL.
El Toronto Rock ha completado una de las misiones más complejas de la temporada: no solo sobrevivieron a la presión del “ganar o morir”, sino que han emergido como el equipo a batir en la postemporada. Tras asegurar su boleto en un apretado 7-5 contra San Diego en la Noche de Apreciación al Fan, el equipo se creció en los cuartos de final para despachar al Saskatchewan Rush con un contundente 16-13. En una liga donde los gigantes están cayendo —incluyendo el fin de la dinastía de Buffalo—, los Reds han reclamado la ventaja de localía para lo que viene, respaldados por una defensa de hierro y un Nick Rose que parece haber activado el modo “invencible”.
EL CAMINO AL TRIUNFO: UN DOBLE GOLPE DE AUTORIDAD
La historia de esta semana para el Rock se divide en dos actos de pura resiliencia. Primero, en el TD Coliseum de Hamilton, el equipo selló su clasificación matemática a los playoffs venciendo 7-5 a los San Diego Seals. Fue un duelo de baja anotación donde la defensa fue la protagonista absoluta, liderada por un Nick Rose que registró un impresionante .883 de porcentaje de paradas. “El primer objetivo es asegurar un puesto en los playoffs, es un logro importante”, comentó el entrenador Matt Sawyer tras ese encuentro, sin saber que lo mejor estaba por venir.
Con el impulso de la clasificación, Toronto viajó al SaskTel Centre para enfrentar al Rush en la primera ronda de los playoffs. En un ambiente hostil, los Reds demostraron que su ofensiva tiene múltiples armas. Chris Boushy dio una clase magistral de finalización anotando cinco goles, mientras que el joven Josh Dawick y el fenómeno CJ Kirst aportaron sendos “hat tricks”. A pesar de que Saskatchewan intentó una remontada desesperada en la segunda mitad, la transición de Toronto fue letal, con goles clave de Brad Kri, Hugh Kelleher y Elijah Gash que mantuvieron la ventaja necesaria para sellar el 16-13 definitivo.



