Toronto da la campanada en los cuartos de final, vence 16-13 a Saskatchewan y sella su boleto a las semifinales.
El karma en los deportes puede ser poético y brutal al mismo tiempo. Apenas unas semanas después de que el Saskatchewan Rush les arrebatara la victoria en tiempo extra y, con ello, la ventaja de jugar en casa durante los playoffs, los Toronto Rock (Sexto sembrado) viajaron al SaskTel Centre con la sangre en el ojo. En el primer enfrentamiento de postemporada en la historia entre ambas franquicias, el Rock ejecutó un asalto perfecto: venció 16-13 al Rush (Tercer sembrado), eliminó a los dueños de casa y se robó el pase a las semifinales de la National Lacrosse League.
El plan de juego de Toronto fue claro desde el pitazo inicial: golpear primero y golpear fuerte. Silenciando a la ruidosa afición local en Saskatoon, el Rock desató un vendaval ofensivo que los puso arriba por un aplastante 6-2 en el primer cuarto. Sin embargo, el Rush, un equipo que llegó a liderar la clasificación de la NLL este año, demostró su estirpe de campeón de la conferencia y logró acortar las distancias, apretando el marcador a un tenso 8-7 al llegar el medio tiempo.
La segunda mitad se convirtió en el “Show de Chris Boushy”. Confirmando que está hecho para los grandes escenarios, Boushy se cargó la ofensiva al hombro registrando cinco goles y una asistencia, convirtiéndose en el verdugo oficial de la noche. Pero no estuvo solo en esta exhibición de poder de fuego. Josh Dawick montó su propio espectáculo aportando tres goles y tres asistencias, mientras que el joven estrella C.J. Kirst sumó otro “hat trick” a su cuenta personal.
La maquinaria ofensiva del Rock fluyó a la perfección gracias a la visión de campo de Mark Matthews y Owen Hiltz, quienes repartieron cuatro asistencias cada uno, destrozando las rotaciones defensivas de Saskatchewan. Goles solitarios de Brad Kri, Hugh Kelleher, el mismo Matthews, Elijah Gash y Latrell Harris terminaron por cimentar la victoria visitante.
Por el lado del Rush, la eliminación tiene un sabor amargo para una temporada que prometía revancha tras perder las finales del año pasado ante Buffalo. Austin Shanks luchó hasta el final liderando a su equipo con siete puntos (3G, 4A), escudado por Robert Church (3G, 3A). Bajo los tres palos, el veterano Frank Scigliano logró un hito agridulce, moviéndose al décimo lugar de todos los tiempos en minutos jugados en playoffs para un portero de la NLL, aunque no fue suficiente para evitar que su equipo se despida hasta el draft de septiembre.
Con esta victoria monumental, las esperanzas canadienses de un campeonato (junto a los sorpresivos Halifax Thunderbirds) siguen vivas. El Rock no tiene tiempo para celebrar; ahora deberán preparar las maletas para enfrentarse a los San Diego Seals —quienes acaban de despachar a Colorado en tiempo extra— en el Juego 1 de una electrizante serie de semifinales al mejor de tres.
El gigante de Toronto ha despertado en el momento exacto, y tras silenciar Saskatoon, ha dejado un mensaje claro: están listos para conquistar cualquier arena.



