Entre el naranja y el rojo: Vanessa Brousseau y una historia que Canadá no debe olvidar

29 September 2026 / by Nestor Gaetan
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Este miércoles 30 de septiembre, Canadá conmemora el Día Nacional de la Verdad y la Reconciliación, conocido también como Orange Shirt Day o Día de la Camisa Naranja. La jornada invita a recordar a los sobrevivientes de las escuelas residenciales, a los niños que nunca regresaron a sus hogares y las consecuencias que ese sistema dejó en las familias y comunidades indígenas.

Pero la memoria indígena en Canadá también tiene otros símbolos.

Uno de ellos es el vestido rojo, asociado a la memoria de las mujeres, niñas y personas Two-Spirit indígenas desaparecidas y asesinadas.

Para Vanessa Brousseau, ese símbolo tiene además un significado profundamente personal. Su hermana, Pamela Holopainen, desapareció el 14 de diciembre de 2003. Tenía apenas 22 años y era madre de dos niños pequeños: un bebé de cinco meses y un niño de dos años.

Casi 23 años después, su desaparición continúa sin resolverse.

Conocí a Vanessa en Nathan Phillips Square, en Toronto, después de una presentación en la que habló de su hermana, de la memoria y de su trabajo para crear conciencia sobre las personas indígenas desaparecidas y asesinadas.

La desaparición de Pamela

Vanessa recuerda a su hermana como una joven madre cuya vida quedó abruptamente interrumpida.

“Mi hermana Pamela Holopainen está desaparecida desde el 14 de diciembre de 2003. En diciembre se cumplirán casi 23 años.”

Pamela tenía un bebé de cinco meses y un niño de dos años cuando desapareció. Vanessa también considera importante aclarar que su hermana no se encontraba en una relación en la que existiera violencia doméstica.

La historia de Pamela forma parte de una realidad mucho más amplia que Vanessa lleva años intentando visibilizar: la crisis de las personas indígenas desaparecidas y asesinadas, la trata de personas y las consecuencias de traumas que, según explica, pueden transmitirse de una generación a otra.

Trauma intergeneracional y sanación

Uno de los conceptos centrales en el trabajo de Vanessa es el trauma intergeneracional.

Para ella, se trata de un trauma que pasa de una generación a otra cuando no ha sido atendido, comprendido o sanado.

Vanessa reconoce ese impacto en su propia experiencia y plantea la necesidad de crear espacios donde las comunidades puedan hablar de lo ocurrido, comprender sus consecuencias y comenzar procesos colectivos de sanación.

“Yo reconozco que cargo con ese trauma intergeneracional”, explica.

Su mensaje durante esta semana de reflexión sobre la verdad y la reconciliación es que reconocer el pasado no debería limitarse a recordar que existieron las escuelas residenciales.

También es necesario preguntarse qué consecuencias permanecen y qué puede hacerse frente a ellas.

“Necesitamos más espacios”

Para Vanessa, la reconciliación requiere acción.

Si la sociedad simplemente reconoce que existieron las escuelas residenciales, pero no crea espacios para comprender sus consecuencias, sostiene, el proceso queda incompleto.

“Necesitamos más espacios”, afirma. “Más espacios para sanar, más espacios para comprender y más espacios dentro de nuestras comunidades para poder entendernos y aprender juntos.”

Su planteamiento conecta la memoria histórica con las experiencias que continúan afectando a las comunidades indígenas en el presente.

Un mensaje para los recién llegados a Canadá

En una ciudad multicultural como Toronto, el mensaje de Vanessa también está dirigido a quienes llegaron recientemente a Canadá y quizás desconocen buena parte de esta historia.

Muchos recién llegados, señala, no conocen lo ocurrido con las escuelas residenciales ni las consecuencias que ese sistema tuvo para las comunidades indígenas.

Por eso invita a acercarse a personas y organizaciones indígenas, escuchar sus experiencias y conocer la historia directamente de quienes la han vivido.

“Que conozcan la verdad. Que escuchen y descubran qué pueden hacer y cómo pueden ayudar”, explica.

Para Vanessa, el contacto directo es fundamental.

Escuchar a quienes han vivido la historia

La palabra escuchar ocupa un lugar central en su mensaje.

Los libros y documentos pueden ayudar a conocer los hechos, pero Vanessa considera que existe una diferencia entre leer sobre una experiencia y escuchar a quienes han vivido sus consecuencias.

Incluso cuando han pasado décadas, sostiene, las familias continúan cargando con ese trauma.

“Necesitas escuchar a las personas que han sido afectadas directamente”, afirma.

Es una idea que adquiere especial relevancia durante el Día Nacional de la Verdad y la Reconciliación: la memoria no solamente pertenece a los documentos históricos, sino también a las voces de sobrevivientes, familiares y comunidades.

Del vestido rojo a la acción

El vestido rojo se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la memoria de las mujeres, niñas y personas Two-Spirit indígenas desaparecidas y asesinadas.

Para Vanessa, también es una manera de mantener presente a Pamela y a tantas otras personas cuyas familias continúan esperando respuestas.

A través de su arte y de su trabajo de concientización, utiliza este símbolo para mantener viva la memoria y generar conversación.

Pero su mensaje no termina en recordar.

Vanessa quiere que quienes conocen estas historias encuentren también maneras de participar y convertirse en aliados.

“Quiero que más aliados se sientan seguros y cómodos para aprender y, después, también para pasar a la acción utilizando su propia voz”, señala.

Entre el naranja y el rojo

Este 30 de septiembre, el naranja recuerda a los niños afectados por el sistema de escuelas residenciales y la importancia de la verdad y la reconciliación.

El rojo, por su parte, mantiene visible la memoria de las mujeres, niñas y personas Two-Spirit indígenas desaparecidas y asesinadas.

Son símbolos diferentes, pero ambos forman parte de una conversación más amplia sobre memoria, pérdida, verdad y responsabilidad.

Para Vanessa Brousseau, la reconciliación comienza escuchando.

Escuchando la historia.

Escuchando a quienes la han vivido.

Y, después de escuchar, preguntándonos qué podemos hacer.

Porque recordar no es solamente mirar hacia atrás.

También puede ser una forma de decidir qué hacemos hacia adelante.

 Néstor Gaetán,  para CHHA 1610 AM y Frequencynews.ca.