Toronto sobrevive a una batalla de poder a poder y conquista el Scotiabank Centre en tiempo extra.
“Simplemente seguimos luchando por la consistencia”, comentó Josh Dawick tras anotar el gol de la victoria. “Siempre es difícil jugar aquí y sabíamos que ese era el tipo de partido que nos esperaba. Estoy encantado de haber salido del lado correcto de este encuentro”. Con un final de alarido que mantuvo a toda la NLL al borde del asiento, los Toronto Rock (8-5) vencieron 14-13 a los Halifax Thunderbirds (5-8), demostrando que, incluso en territorio hostil, el “Rock City” sabe cómo cerrar el espectáculo.
CRÓNICA DE UNA GUERRA DE NERVIOS
El Scotiabank Centre fue el escenario de lo que ya se cataloga como uno de los mejores partidos de la temporada. Los Thunderbirds salieron con el cuchillo entre los dientes, aprovechando un inicio titubeante de Toronto que se quedó sin anotar durante los primeros once minutos. Halifax tomó una ventaja temprana de 2-0, pero la respuesta de los visitantes fue feroz: una ráfaga de tres goles de Dan Craig, el recién llegado Josh Jackson y Josh Dawick puso al Rock al frente. Sin embargo, en una secuencia de video digna de repetición, Clarke Petterson anotó un gol de “buzzer beater” cuando restaba solo 0.1 segundos en el reloj para cerrar el primer cuarto empatados a tres.
La paridad fue la narrativa dominante. El segundo periodo fue un intercambio de golpes donde Latrell Harris se robó los reflectores al anotar su punto número 100 en su carrera con un disparo de larga distancia que mandó a Toronto al descanso con una ventaja mínima de 6-5. No obstante, los Thunderbirds castigaron severamente en el tercer cuarto, apoyados en una efectividad letal en jugadas de superioridad numérica (power play), donde se fueron con un registro perfecto de 4 de 4 en la noche, dejando la mesa servida para un último cuarto de locura con el marcador igualado 9-9.
EL SHOW DEL CAPITÁN Y LA REDENCIÓN DE DAWICK
El último periodo fue un carrusel de emociones. Toronto golpeó primero, pero Halifax respondió con una racha de tres goles consecutivos que los puso arriba 12-10 con menos de ocho minutos por jugar. Cuando el panorama lucía más oscuro para el Rock, apareció la jerarquía. El novato Sam English recortó distancias y luego, el capitán Challen Rogers tomó el mando del barco: en un lapso de apenas 34 segundos, Rogers anotó dos veces para darle la vuelta al marcador 13-12 ante el asombro del público local.
Cuando parecía que el Rock escaparía con la victoria en el tiempo reglamentario, Halifax vació su portería para buscar el milagro. Con solo 21 segundos restantes, Brendan Bomberry recibió un pase acrobático por detrás de la espalda de Petterson y batió a Nick Rose, forzando un tiempo extra que olía a gloria.
En la muerte súbita, la tensión se podía cortar con un hilo. Ambos porteros, Warren Hill (41 atajadas) y Nick Rose, realizaron paradas monumentales. Fue a los 5:58 del tiempo extra cuando Josh Dawick, conocido por su precisión quirúrgica sin necesidad de cargar demasiado el tiro, encontró el hueco perfecto para hundir el balón en las redes y sellar el 14-13 definitivo.



