Desde el Super Bowl: Bad Bunny redefine el Halftime Show con un mensaje latino y global

9 February 2026 / by Manuela Astudillo
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Photo credit: Getty Images

LAS VEGAS — Bajo las luces del Allegiant Stadium, el Super Bowl LVIII no solo coronó a un nuevo campeón del fútbol americano: también marcó un antes y un después en la historia del entretenimiento. Con una mezcla de espectáculo, simbolismo y orgullo cultural, Bad Bunny —el artista puertorriqueño que ha desafiado convenciones en la industria global— presentó un Halftime Show que se convirtió en un manifiesto sobre identidad, inclusión y amor en todas sus formas.

La boda que hizo historia

El momento más comentado de la noche fue, sin duda, la boda real celebrada en el centro del escenario. En un giro inesperado, Bad Bunny ofició una ceremonia con parejas diversas, simbolizando la libertad de amar sin etiquetas. La escena, que fusionó estética caribeña, tradición religiosa reinterpretada y una energía vibrante, se transformó en un acto de reivindicación para las comunidades LGBTQ+ y latinas, dejando claro que el arte puede ser una herramienta poderosa de visibilidad y respeto.

El niño actor que representó a Liam “Conejo” Ramos

Uno de los momentos más conmovedores del espectáculo fue la aparición de un niño actor que representó a Liam “Conejo” Ramos, el pequeño de cinco años cuya detención por parte de ICE semanas atrás conmovió a la opinión pública en Estados Unidos y América Latina. Su presencia simbólica en el escenario, bajo la dirección de Bad Bunny, se interpretó como un llamado a la empatía y una denuncia artística frente a las realidades migratorias que aún afectan a miles de familias. Con solo unos segundos de escena, la imagen del actor generó un profundo silencio en el estadio y recordó que detrás de los titulares hay historias humanas que merecen ser escuchadas.

Un mensaje político disfrazado de espectáculo

Más allá de la música y el colorido escénico, el show fue una declaración cultural con matices políticos. En un contexto donde los debates sobre migración, racismo y equidad persisten en Estados Unidos, Bad Bunny utilizó el escenario más visto del mundo para situar a la comunidad latina —y sus desafíos— en el centro de la conversación pública. El espectáculo celebró la diversidad y la contribución de los latinos en la construcción social del país, recordando que la representación también es una forma de justicia.

La fuerza del arte colectivo

Junto a Bad Bunny, participaron artistas invitados de gran influencia dentro y fuera del mundo hispanoparlante. Su colaboración se convirtió en una muestra de solidaridad cultural. Desde la fusión de ritmos urbanos con melodías tradicionales hasta los mensajes visuales de unidad, la puesta en escena transmitió la idea de que el talento latino no solo domina el entretenimiento global, sino también redefine su propósito.

La mirada latina desde Canadá

Desde Toronto hasta Vancouver, pasando por comunidades hispanas en Montreal y el GTA, la presentación de Bad Bunny resonó profundamente entre oyentes y televidentes. En Canadá, donde la población latinoamericana crece cada año, el espectáculo fue recibido como una afirmación de presencia y orgullo colectivo.

CHHA 1610 AM, la primera y única emisora comunitaria latina en Toronto, continúa ofreciendo una mirada cultural y social sobre los grandes eventos globales, resaltando lo que muchos otros medios pasan por alto: las voces diversas que están construyendo el presente cultural de América