Ontario vivió una de las jornadas ambientales más críticas del verano debido a la combinación de incendios forestales activos en el norte de la provincia, temperaturas extremas y una densa nube de humo que se desplazó hacia el sur. El fenómeno redujo la visibilidad, tiñó el cielo de un tono amarillento y obligó a las autoridades a emitir advertencias por la mala calidad del aire para millones de personas.
Según Environment Canada, el humo proveniente de más de un centenar de incendios forestales en el norte de Ontario provocó que el Índice de Salud de la Calidad del Aire (AQHI) alcanzara el nivel 10+, la categoría de riesgo muy alto, la más severa de la escala. Durante varias horas, Toronto fue catalogada como la ciudad con la peor calidad del aire del mundo por la empresa especializada IQAir, superando a grandes centros urbanos tradicionalmente afectados por la contaminación.
Las condiciones meteorológicas favorecieron la propagación del humo. Los fuertes vientos transportaron partículas finas (PM2.5) desde los incendios forestales hacia el sur de Ontario y posteriormente hacia el noreste de Estados Unidos, afectando también ciudades como Detroit, Chicago, Boston y Nueva York. El fenómeno fue visible desde satélites y generó alertas sanitarias a ambos lados de la frontera.
Mientras tanto, los equipos de emergencia continúan enfrentando una temporada de incendios particularmente intensa. En todo Canadá permanecen activos cientos de incendios forestales, con una parte importante concentrada en Ontario, Manitoba y Saskatchewan. Decenas de ellos continúan fuera de control, obligando a evacuar comunidades remotas, especialmente en el norte de Ontario, donde las llamas han amenazado viviendas, infraestructura y redes de transporte.
Uno de los momentos más impactantes ocurrió cerca de Armstrong, Ontario, donde un tren de carga quedó rodeado por las llamas. El video del incidente se difundió ampliamente en medios nacionales e internacionales y mostró a la tripulación solicitando ayuda mientras el fuego avanzaba a ambos lados de la vía férrea. Afortunadamente, todos los trabajadores fueron evacuados sin lesiones, aunque el episodio refleja la magnitud de los incendios que afectan el norte de la provincia.
Las autoridades sanitarias recomendaron limitar las actividades al aire libre, mantener puertas y ventanas cerradas, utilizar purificadores de aire cuando sea posible y prestar especial atención a niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares. También se aconsejó el uso de mascarillas tipo N95 o KN95 para quienes debían permanecer en exteriores durante periodos prolongados.
Además del humo, Ontario continúa enfrentando temperaturas muy elevadas. En varias regiones del sur de la provincia los termómetros han superado los 30 °C, con sensaciones térmicas considerablemente mayores debido a la humedad. Esta combinación de calor extremo, sequedad en la vegetación y fuertes vientos incrementa el riesgo de nuevos incendios y dificulta las labores de contención.
Especialistas señalan que este tipo de episodios se ha vuelto cada vez más frecuente durante los últimos años. Aunque los incendios forestales forman parte del ciclo natural de los bosques canadienses, las temporadas recientes han mostrado incendios más extensos, de mayor duración y con columnas de humo capaces de recorrer miles de kilómetros, afectando la salud y la vida cotidiana de millones de personas.
Las autoridades continúan monitoreando la evolución de los incendios y advierten que la calidad del aire podría variar dependiendo de los cambios en la dirección del viento durante los próximos días. Entretanto, recomiendan a la población mantenerse informada a través de los avisos oficiales de Environment Canada y seguir las recomendaciones de salud pública mientras persistan las condiciones de humo en la región.



